Diana BellessiArgentinaWriting2008
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El jardín

 

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

 

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

 

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

 

The garden

 

I have built a garden like someone who makes
the right gestures in the wrong place.
Wrong, not from error, but from another place,
like talking with the reflection in the mirror
and not with the one who looks into it.
I have built a garden in order to converse
there, elbow to elbow in beauty, with the always
mute but active death working the heart.
Drop the baggage it repeated, now that your body
makes out the two shorelines, there is nothing, except
the precise gestures -to let oneself go-to care for
and be, the garden.
Treasure what you lose, it repeated, this death
speaking in perfect and distant Spanish.
What you lose, while you hold on, is the only companionship
that gathers you up on the far shore of death.

Now the tongue can come untied so it can speak.
The tongue that could never be the scapel of horror
provided with the tools to make the marvelous
from the ominous. Terror is only endurable to the eye
if beauty sustains it. Look at the blind
hole: the precise and loving gestures with no reflection
in the mirror in front of which, the maker lacks
meaning.


To have a garden is to give yourself over to it and its
eternal movement of departure. Flowers, seeds and
plants die forever or they renew themselves. There is
pruning and there are moments, in the sweet darkness of a
summer twilight, to see it spilling over like this
while the shadow of its fall foretells
the solid radiance of March, or in the dreamless
sleep of the subject when it dies, while
the species that contains it doesn’t stop forging itself.
The garden calls for its gardener to see it die.


It demands her hand sculpt and modify
the naked land, given return in the tilled flowerbed
under the frozen night. The garden kills
and asks to be dead so it can be a garden. But to make
the correct gestures in the wrong place,
dissolves the equation, reveals the bleak windswept plain.
Love reclaimed through difference like
dark blue sky against the pain. Royal
drop of the storm in whose arms you arrive
on the most distant shore. I wish you
were here amor, but you are, gardener and not
garden. You unearthed my heart from your flowerbed.

 

(translated by Chris Jacox Kyle)